Tengo Mi Afecto en la Casa de Mi Dios
- Samuel Valverde
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura

Hay momentos en la vida en los que Dios nos llama a ir más allá de lo cómodo, más allá de lo conveniente, más allá de lo que simplemente “cumple”.
Este es uno de esos momentos.
Al comenzar un nuevo año y acercarnos al cierre de nuestra campaña espiritual y financiera de dos años, la pregunta no es solamente cuánto podemos dar. La pregunta es mucho más profunda:
¿Dónde está nuestro afecto?
Más Allá: No es una Meta, es una Decisión del Corazón
“Más Allá” no es solo una campaña. No es solamente un proyecto. No es únicamente una meta financiera.
Es una postura espiritual.
Es decidir que nuestra devoción vale más que nuestra conveniencia. Es elegir el legado por encima de la comodidad. Es entender que la casa de Dios no es un edificio más, sino el lugar donde generaciones encontrarán salvación, restauración y propósito.
El Ejemplo de David: Afecto Antes que Oro
En 1 Crónicas 29, el rey David reúne a toda la asamblea. La obra es grande. El templo no es para un hombre; es para Jehová Dios.
David había preparado oro, plata, bronce, hierro y piedras preciosas. Pero lo más poderoso no fue la cantidad.
Fue la declaración:
“Por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios…”
Afecto significa cariño. Apego. Amor genuino.
David no dio por obligación. No dio por presión. No dio para impresionar.
Dio porque amaba la casa de su Dios.
Y no solo dio de los recursos del reino. Dio de su tesoro personal. De lo suyo. De lo íntimo. De lo que le pertenecía.
Después hizo una pregunta que sigue resonando hoy:
“¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?”
Voluntario y con Alegría
La respuesta del pueblo fue extraordinaria.Ofrecieron voluntariamente.Y la Escritura dice que se alegraron por haber contribuido.
Cuando el corazón está rendido, la generosidad no duele; produce gozo.
No se trata solo de cifras. Se trata de corazones.
Cuando traemos nuestro tesoro como semilla, también traemos nuestra rendición. Dejamos a un lado temores, distracciones y todo aquello que compite con Su presencia en nuestras vidas.
Lo Que Sembramos Hoy, Lo Disfrutarán Mañana
David sabía que él no construiría el templo; lo haría Salomón.Pero eso no detuvo su entrega.
Lo que sembramos hoy no es solo para nosotros. Es para las generaciones que adorarán en esta casa cuando nosotros ya no estemos.
Cada semilla sembrada hoy se convierte en un altar mañana.Cada acto de obediencia hoy construye un legado eterno.
Una Invitación Personal
Así como David declaró:“He puesto mi afecto en la casa de mi Dios”,
hoy cada uno de nosotros puede volver a colocar su corazón en el lugar correcto.
Al dar, susurra tu rendición al Señor. Vuelve a poner tu afecto en Su casa.
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